En ocasiones es necesario volver a operar en una rodilla que ya tiene un reemplazo total. Este proceso de revisión, encuentra usualmente algunas de las siguientes causas como justificantes de un nuevo proceso quirúrgico: A) La condición más frecuente que requiere una revisión del reemplazo total de rodilla es la permanencia del dolor y rigidez aun después de la primera cirugía del reemplazo total de rodilla. B) El desgaste de la cubierta de plástico entre el fémur y la tibia. La mayoría de los implantes modernos de hoy en día permiten un forro plástico que se implantan sin necesidad de cambiar otros componentes de la rodilla. C) Una fractura o infección que comprometa la estabilidad del implante.
Con frecuencia la cirugía de revisión toma mucho más tiempo, requiere más habilidad quirúrgica y equipos especiales. La disección es mas intensa y la reconstrucción es más complicada. Ocasionalmente es necesario mover los componentes que no están sueltos. Esto puede ser difícil y de gran destrucción de los tejidos adyacentes . Un daño adicional del plástico articular desgastado es el desprendimiento de muy pequeña partículas de plástico en el espacio intraarticular . Estos fragmentos pueden iniciar un proceso de inflamación que estimula la reabsorción del hueso que sostiene los implantes, a esta condición se le conoce como osteolisis, dando como resultado que los implantes se vuelvan inestables o bien se suelten, haciendo mucho más difícil la colocación de nuevos componentes ya que la base del hueso que se necesita es comprometida o simplemente desaparece. Afortunadamente, sistemas modulares para la revisión de rodilla han sido desarrollados, los cuales nos ayudan a arreglar estas variedades de problemas con mejores alcances. Entre estos tenemos la colocación de stents al conjunto femoral o tibial, el cual es insertado en la parte superior del fémur o debajo de la tibia para ayudar la estabilización articular. Plataformas y Cuñas también pueden ser necesarias para recrear la línea natural de coyuntura en una forma más anatomica.
Soy una doctora de Perú de cincuenta y tres años. A la edad de dos, he sufrido a causa del virus de la polio, que se tradujo en la disparidad de la pierna y la cadera. También soy madre de dos hijos, y poco después de dar a luz a mi segundo hijo, empecé a tener dolor en mi espalda y en mi cadera izquierda, la que no se veía afectada por el virus de la polio. He sufrido dolor severo durante muchos años y sólo comenzó a buscar diferentes opiniones de los médicos acreditados en la zona hace sólo dos años.
Diana Franchini, M.D.